Cita a Ciegas por Internet 
Jamás olvidaré mi primera y única cita con Sara, una mujer que conocí gracias a una empresa de dating. Yo lo había dejado con mi novia hacía varios meses y tenía ganas de conocer gente para quedar y lo que surgiera después. Habíamos chateado sólo un par de veces cuando ella me propuso vernos en un bar para conocernos. Nada más entrar supe que era ella, tenía una melena larga y rubia y llevaba un vestido rojo de tirantes muy ajustado que invitaba a ser arrancado. Muy pronto descubrí que ella era distinta a todas las chicas con las que había estado hasta entonces, directa y sin ningún prejuicio, quería sexo y estaba dispuesta a todo por conseguirlo. Después de un par de copas, con sonrisas traviesas me dijo: “¿No crees que estaríamos mejor en otro sitio más íntimo?”
Fuimos a su casa rápidamente y, casi sin preámbulos, comenzamos a desnudarnos. La agarré del pelo con una mano y mientras con la otra sujetaba su culo con fuerza, la besé profundamente. Sabía a tabaco y alcohol, su olor era dulce y provocativo a la vez, haciendo que mi deseo de poseerla aumentara por momentos. Tiré su vestido al suelo comprobando que debajo no llevaba más que un pequeño tanga que arranqué con los dientes. Tenía el pubis depilado, no pude evitar acariciarlo para después meterle los dedos y saborear la humedad de su coño excitado. Recorrí todo su cuerpo con mis manos, sus pechos perfectos, sus piernas bien torneadas, su sexo, …
En ese momento se arrodilló ante mi y comenzó a chuparme la polla haciéndola crecer mas y mas cada vez que llenaba su boca. Abrió sus labios, lamiendo de forma juguetona mi pene con la lengua mientras se contoneaba eróticamente. Ella me miró con picardía y me pidió que la hiciera mía, orden que yo obedecí sin dudarlo. Separé sus muslos con mis manos y la penetré lentamente. Estaba muy mojada y gemía pidiéndome que continuara. Me apresó entre sus piernas y comenzó a moverse frenéticamente produciéndome un placer indescriptible. Los dos chillamos sudorosos, ya casi sin respiración mientras nos corríamos al unísono.
Después de aquel día, Sara desapareció sin dejar rastro y, aunque la he buscado por la red en todas las empresas de dating que encuentro, no he vuelto a saber de ella.
Autor: Webmaster TiasInfieles.es (21/10/2009)